¿Volverás a tomar mi mano igual a como lo hiciste en aquel día de enero, con tu mano temblorosa, indefensa, llena de fe y amor?
¿Volverás a a decir "sí" cuando las cosas se tornen difíciles y parezca que no hay salida aparente?
¿Volverás a abrazarme y darme tu apoyo incondicional?
¿Volverás a ofrecerme esa sonrisa tímida e inocente?
¿Volverás a quedarte a mi lado cuando mi mundo se derrumbe y no entienda qué es lo que está pasando?
¿Te quedarías a mi lado, sin decir nada, solo tomando mi mano, dejando suave y amorosamente tu cabeza en mi hombro en señal de apoyo cuando mis ojos ya no puedan sostener la mirada y lo más alto que los pueda alzar sea solo hacia el pie de nuestro escritorio?
¿Puedes ofrecerme de nuevo tu regazo para poder apoyar mi cabeza atormentada y que, con tus tiernas manos, me acaricies el pelo mientras lloro e intento buscar una salida?
¿Intentarás decirme que "todo estará bien" mientras dejas caer lágrimas de tus mejillas porque te apena no poder hacer nada para calmar mi dolor?
¿Puedes, por favor, pedirme que no me mueva de tu lado, que mantenga mi cabeza recostada en tus piernas, que quieres seguir acariciando mi cabello, que no me preocupe, que las cosas mejorarán y que todo, finalmente, estará bien porque tú estarás siempre a mi lado, no importa lo que suceda?
¿Puedes prometerme que, no importa cuán vulnerable y débil me sienta, jamás dejarás de estar aquí, al lado mío, siendo mi apoyo, mi amiga, mi consuelo y mi vida entera?
Toma mi vida entera, toma mi rostro con tus manos y mírame fijamente; toma mis brazos caídos y pídeme que te rodee con ellos para poder estar abrazados durante horas y horas, no importa que el silencio reine, solo prométeme que estarás ahí. Dime que no hicimos una promesa en vano.
Mi amor, mi alma se apaga y mis energías se consumen. Por favor, no te muevas. Por favor, mírame directamente a los ojos, sin desviar por un segundo la mirada y, con toda tu ternura característica, dime que todo va a estar bien. Por favor, prométeme que todo va a estar bien. Confírmame, con un beso de amor puro, que todo estará bien. Hazme creer, con esas caricias que haces en mi mano, que todo estará bien. Abrázame con todas tus fuerzas para que no me quede ni la más mínima duda de que todo estará bien. Acaricia mi cabello, mientras me abrazas y dime que todo esto pasará y que todo estará bien. Pídeme que me recueste en nuestra cama, ponte a mi lado, mírame fijamente, abrázame y dime, sin meditarlo, sin una mínima pizca de duda, que todo esto es pasajero, que este dolor es solo temporal, que será por un breve momento, que no te moverás de dónde estás, que no soltarás mi mano y que me dirás y harás que todo esté bien. Entre laza tus dedos con los míos, junta tus pies con los míos, aférrame a ti como si el tiempo no importara; seca tus lágrimas y luego las mías, integra mi pecho al tuyo; enséñame el futuro que sólo tú logras comprender, muéstrame lo hermoso que es este paraíso; besa mi frente con delicadeza mientras tus lágrimas corren por tus lubios, prometiéndome, con todas tus fuerzas, con todo tu amor, con toda tu cordura, con toda tu sinceridad, con toda tu fe e ilusión, que todo lo que estoy viviendo en este momento no es más un mal sueño, que estuviste a mi lado todo este tiempo, mirándome dormir, aun cuando mis gemidos de dolor y pena atormentaban tu alma; prométeme, como si fuera tu último esfuerzo y aliento de vida que ya desperté y que todo estará perfectamente bien y que seguiremos siempre juntos.
Por favor... por favor...